jueves, 14 de mayo de 2026

ACTIVIDAD 22: NELSON MANDELA. ESPERANZA Y DIGNIDAD

       Hace muchos años, en Sudáfrica, vivía un hombre llamado Nelson Mandela. En aquella época, las personas negras no tenían los mismos derechos que las personas blancas. Había leyes injustas y muchas familias sufrían por culpa de ello.

Mandela quería cambiar esa situación. Soñaba con un país donde todos fueran tratados igual, sin importar el color de su piel. Pero defender esas ideas era muy peligroso. Por eso fue encarcelado.

Pasó 27 años en prisión. Muchos de esos años estuvo en una isla llamada Robben Island, en una cárcel dura y fría. Allí tenía que trabajar muchas horas rompiendo piedras bajo el sol. La comida era escasa, dormía en una pequeña celda y muchas veces era tratado con crueldad.

Cualquier persona podría pensar:

—“Ya no puedo más.”
—“Es imposible seguir.”
—“He perdido toda esperanza.”

Y lo cierto es que Mandela también sentía miedo y tristeza muchas veces. No era un superhéroe sin emociones. Era una persona normal que dudaba y sufría como cualquiera.

Pero había algo que nunca dejó de hacer: seguir adelante.

Cada mañana salía al patio con la cabeza alta. Intentaba animar a otros presos y recordarles que, aunque estuvieran encerrados, todavía podían conservar algo muy importante: la esperanza y la dignidad.

ACTIVIDAD

OPCIÓN 1

¿Qué emociones crees que pudo sentir Mandela en la cárcel?

Miedo   Esperanza  Tristeza  Rabia   Valentía   Soledad   Alegría   Confianza

Explica por qué las has elegido.

Escribe una situación en la que te hayas sentido triste, nervioso o con miedo:

¿Qué te ayudó a seguir adelante?


OPCIÓN 2:  El mensaje de Mandela

Completa las frases:

             “Tener esperanza significa…”

              “La dignidad es…”

             “Yo puedo seguir adelante cuando…”

Haz un dibujo sobre una situación en la que alguien ayuda a otra persona a no perder la esperanza.


jueves, 7 de mayo de 2026

ACTIVIDAD 21: UN CAMPEÓN SABE PEDIR AYUDA

 Después de un tornado, una rama muy grande cayó sobre la bicicleta de un niño. 

Su papá le dijo: “te reto a que uses toda tu inteligencia para quitar la rama que está sobre tu bicicleta”. 

Él era fuerte y con mentalidad de triunfador. Así que intentó moverla de muchas maneras. Primero trató de girarla, luego buscó una barra para usarla como palanca y hasta pensó en quemarla, pero nada funcionó. Después de mucho tiempo, cansado y triste, le dijo a su papá:

—No puedo moverla… creo que he fracasado.

Su padre le preguntó:

—¿Seguro que usaste todos los recursos que tenías?

El niño respondió que sí, pero el papá sonrió y le dijo:

—Te faltó el más importante: pedirme ayuda.

Entonces, entre los dos, lograron quitar la rama de la bicicleta. El padre le explicó que nadie puede hacer todo solo y que las personas valientes también saben pedir ayuda cuando la necesitan.

Después añadió que, cuando alguien tenga un problema, se sienta triste o esté viviendo una injusticia, no debe quedarse callado. Lo mejor es hablar con personas de confianza, como la familia o los profesores. 
Si cuesta expresarse por los nervios, una buena idea es escribir lo que uno siente y leerlo después con calma.


ACTIVIDAD

OPCIÓN 1

Marca con una las personas a las que podrías pedir ayuda cuando tengas un problema:

Familia   Profesor/a   Amigos    Orientador/a   Vecinos de confianza  

Otro:   _______________

Completa las frases:

  • Cuando tengo un problema, normalmente me siento:
  • Lo que más me cuesta es:
  • Pedir ayuda puede ayudarme a:

 

OPCIÓN 2  Mi estrategia valiente

Piensa en una situación en la que necesites ayuda o apoyo. Después escribe:

     ¿Qué podría hacer?

     ¿A quién podría acudir?

     ¿Qué le diría?

Reto final: “Mi mensaje valiente”

Escribe una frase importante que recuerde que pedir ayuda es algo positivo.

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