Hace muchos años, en Sudáfrica, vivía un hombre llamado Nelson Mandela. En aquella época, las personas negras no tenían los mismos derechos que las personas blancas. Había leyes injustas y muchas familias sufrían por culpa de ello.
Mandela quería cambiar esa
situación. Soñaba con un país donde todos fueran tratados igual, sin importar
el color de su piel. Pero defender esas ideas era muy peligroso. Por eso fue
encarcelado.
Pasó 27 años en prisión. Muchos
de esos años estuvo en una isla llamada Robben Island, en una cárcel dura y
fría. Allí tenía que trabajar muchas horas rompiendo piedras bajo el sol. La
comida era escasa, dormía en una pequeña celda y muchas veces era tratado con
crueldad.
Cualquier persona podría pensar:
—“Ya no puedo más.”—“Es imposible seguir.”
—“He perdido toda esperanza.”
Y lo cierto es que Mandela
también sentía miedo y tristeza muchas veces. No era un superhéroe sin
emociones. Era una persona normal que dudaba y sufría como cualquiera.
Pero había algo que nunca dejó de hacer: seguir adelante.
Cada mañana salía al patio con la cabeza alta. Intentaba animar a otros presos y recordarles que, aunque estuvieran encerrados, todavía podían conservar algo muy importante: la esperanza y la dignidad.
ACTIVIDAD
OPCIÓN 1
¿Qué emociones crees que
pudo sentir Mandela en la cárcel?
☐ Miedo ☐ Esperanza ☐ Tristeza ☐ Rabia ☐ Valentía ☐ Soledad
☐ Alegría ☐ Confianza
Explica por qué las has
elegido.
Escribe una situación en la
que te hayas sentido triste, nervioso o con miedo:
¿Qué te ayudó a seguir
adelante?
OPCIÓN 2: El mensaje de Mandela
Completa las frases:
“Tener
esperanza significa…”
“La
dignidad es…”
“Yo
puedo seguir adelante cuando…”
Haz un dibujo sobre una situación en la que alguien
ayuda a otra persona a no perder la esperanza.